miércoles, marzo 15, 2006

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...pero sigo balanceándome en algo paralelo a lo que en realidad soy, buscando escapes fugaces en los recovecos de una memoria algo cansada y descuidada que intenta olvidar o recordar los momentos ya perdidos. Los sucesos que vendrán me tienen sin cuidado, y los pasados me atraen con la fuerza de un imán... y sé que no podré desprenderme de ellos. Y tiendo a inclinarme hacia una melancolía risueña como de cuento de hadas que me suspende en el éter de un mundo lejano al real... ¿y entonces por qué querría volver? No hay necesidad. Y si me ven con la mirada en la hontananza y no respondo a sus voces tan bajitas y tan poco perceptibles, es que estoy en mi refugio, en mi escondite secreto, adentro, muy adentro, donde unas melodías saltarinas traen a colación un sinfín de olores e imágenes tangibles, y revivo todo lo que no ha de volver, pues el presente me es tan poco atractivo y el futuro es una utopía que no vendrá. Mis pasados son todo lo que tengo, son todo lo que soy, y ahora no necesito nada más*