
Lo siento, hoy no he podido comprenderte. De verdad lo he intentado, he puesto todo de mí, pero no encuentro coherencia en tus palabras. A penas reconozco tu voz entre tus sollozos, a penas si veo tu rostro detrás de tus lágrimas. Y apenas puedo moverme...
Esa soy yo, esa eres tú; y aquí estamos, intentando ayudarnos mutuamente. Intento salvarte de lo que te he hecho sufrir, ignorancia y humillación, y tú intentas salvarme del papel que por tanto tiempo traté de desempeñar. Ambas nos avergonzamos de nosotras mismas... y sentimos lástima por la otra. Y nunca supimos qué hacer.
Soy una cárcel para ambas... Lo siento, no puedo ayudarte esta vez...
