
Por favor, por favor, por favor, concedeme este único deseo... por favor, concedeme este único anhelo, sólo esto, sólo algo tan pequeño...
Dejame ser una niña eterna, dejame volver... que mi escencia sea pura inocencia, pura ingenuidad; dejá que mi mente vuelva a ser libre, no corrumpida por la maldad... dejame ser inconsciente y no ver... no entender… nada.
Dejame volver a jugar, saltar y corretear, sin una preocupación cruzándose por mi mente... sólo recostarme en el pasto a ver las nubes... sólo la brisa acariciándome la cara... y mi vestidito rosa con puntilla...
Siempre he soñado volver a ser una nena... pura... ingenua, inocente... libre... Pero hoy más que nunca se me estremece el alma, porque detesto la vida que tengo ahora... y le deseo a ella toda la felicidad del mundo, toda aquella que yo no puedo tener…
Tanto deseo volver a jugar... rodeada de jacarandás y cerezos, rodeada de paz... muero por tener un alma libre, una mente tranquila, y un corazón puro...
Volver, borrar, comenzar de nuevo... desde cero...
Borrar todos los recuerdos, todos los hechos... no recordaría tantas atrocidades, tanta maldad, tanta impureza... ingenua, todo lo vería hermoso, arcoiris por doquier... mis ojos volverían a brillar, volvería a reír, a soñar... el mundo sería todo para mí, todo sería posible... creería que puedo volar, creería en duendes y hadas, en que existe la felicidad...
Ahora sólo tengo un alma impura, un cuerpo cansado y una mente aturdida... corrompida por dolores, locuras y errores que nunca me dejarán... ya desganada y sin fe, sin una esperanza... sólo miro hacia atrás y me angustio más viendo a esa nena que nunca volverá a jugar... está enterrada... mil metros bajo tierra... y no ha de volver jamás...
Podría aún creer que el mundo está en mis manos, que puedo lograr cualquier cosa... que la felicidad sí existe... no como ahora... que sé que nada es de verdad... ahora yo sé que todo ha sido un sueño... y me ha tocado despertar... qué niña espero ser si me rodea la miseria?
Ahora puedo ver que la felicidad es sólo una ilusión de la infancia... como Papá Noel y el Ratón de los dientes… nada es real… y en verdad nadie puede dártela... y debés conseguirla... pero cuesta cuando rozó tus manos y se desvaneció... cuesta volver a construir sobre los cimientos...
Yo veo que cada día estoy peor... y mi alegría se reduce a sólo momentos fugaces... charlas, cortos momentos... todos efímeros...
Todo es efímero...
No quiero lamentarme, no es esa mi intención... sólo veo cómo mis sueños se han quebrado... cómo esa nena que creía tener dentro ha sido corrompida y borrada por completo… con sueños frustrados y proyectos destrozados, la nena ha perdido hoy toda posibilidad de revivir; le han cortado las alas y borrado su sonrisa, su alegría fue reemplazada por suplicio.
Agonía… la nena se revuelca en su tormento, se ahoga con su llanto y muere…
Un beso de buenas noches y a dormir… para siempre.
