lunes, septiembre 05, 2005

† .: Mørtålmëntê Trïstë :. †


Por si quedaba alguna duda, estoy mortalmente triste. No ando tampoco con muchas ganas de explicar al respecto... porque justamente esta estúpida e inútil depresión me tiene muda; no logro expresarme correctamente y a penas digo un par de palabras torpes. Espero que en algún momento todo esto encuentre solución y pueda volver a mi estado normal donde, al menos, puedo explicarme a mí misma qué carajo me está pasando. Porque ahora, ahora ni yo misma me entiendo, ahora ni yo misma puedo explicarme, explicar lo que pienso y lo que siento. Sólo escribo pensamientos enredados y confusos, de los cuales ni siquiera estoy conforme al final, porque parece que puedo escribir miles de palabras que nunca lograrán un fin, nunca expresarán lo que en verdad quiero decir y no tienen sentido.
Porque estoy hundidísima en un pozo, en una depresión demasiado fuerte, que día tras día me absorbe y me tira más al fondo. Ya no puedo salir y dudo si en verdad quiero hacerlo... es que termino acostumbrándome a ella, me acomodo y quizás hasta me acabe gustando. Temo que así sea. Porque si nunca salgo de esto, temo terminar muy mal. Alguna vez ya me pasó. Pero este vez es unas cuantas veces peor. Porque esta vez se trata de mi vida: no la tengo. No tengo vida, no tengo ganas de nada, ni de caminar, pensar, siquiera respirar, estoy absolutamente en blanco. Desganada y cansada, harta. Extrañando y necesitando a mi amor.
Me siento encerrada, enfrascada en mi propia depresión. Me enloquece. Siento que por adentro, otro yo mío, el verdadero, el profundo, el original, se desangra, araña las paredes, golpea las puertas, se desespera intentando salir de alguna manera. Pero no va a poder. Está perdido dentro de mí. Olvidado. Tapado por el otro yo exterior, por este que supe crear como una coraza a mi alrededor para no tener que demostrarme con nadie. Entonces, la Angelical Fairy Of Death interior está tragándose todo su mal, toda su locura, toda su tristeza, su melancolía, nostalgia y amor y se está trastornando, ahogando. Y así será por siempre. Porque ahora el exterior es más fuerte. Y no piensa irse. Se quedará acá, protegiendo al interior de los males externos, pero descuidando que por dentro se enferma más. El interior y el exterior, a pesar de ser lo mismo, actúan por separado, como si fuesen seres diferentes. Y es irónico, porque el exterior, en su intento de proteger al interior, sólo lo lastima más, sólo lo hiere y lo enferma más. Y no sé cómo terminará todo esto...
Una lucha constante... y sé que saldré derrotada...